Desde el 9 de octubre de 2025, todos los bancos y entidades de pago de la Unión Europea están obligados a comprobar si el nombre del beneficiario coincide con el número de cuenta (IBAN) antes de ejecutar una transferencia inmediata en euros.
Esta obligación se deriva del Reglamento (UE) 2024/886, conocido como Reglamento de Pagos Instantáneos, que ha transformado el sistema SEPA* con un objetivo claro: reforzar la seguridad y reducir los fraudes en los pagos electrónicos.
No se trata de un cambio meramente técnico. Tiene consecuencias prácticas para consumidores, empresas y proveedores de servicios de pago, y genera responsabilidades jurídicas que conviene conocer si gestionas pagos, cobros o cuentas bancarias en tu actividad profesional o personal.
Antes que nada.. ¿qué es la SEPA?
*SEPA (Single Euro Payments Area o Zona Única de Pagos en Euros):
La SEPA (Zona Única de Pagos en Euros) es el sistema que permite realizar transferencias y otros pagos en euros entre los países que la integran como si fueran pagos nacionales. Gracias a SEPA, enviar dinero desde España a Italia, Portugal o cualquier otro país de la zona se hace con el mismo IBAN, bajo normas comunes y sin diferencias prácticas frente a una transferencia interna.
Su objetivo es facilitar los pagos en euros dentro de Europa, haciéndolos más rápidos, sencillos y seguros tanto para consumidores como para empresas. Las transferencias inmediatas y la reciente verificación del beneficiario forman parte de esta evolución del sistema SEPA hacia un entorno de pagos cada vez más protegido frente a errores y fraudes.
¿Qué cambió el 9 de octubre de 2025 en las transferencias bancarias?
Antes de octubre de 2025, en la mayoría de transferencias SEPA —especialmente en las inmediatas— los bancos solo verificaban que el IBAN fuera válido. No comprobaban si el nombre del beneficiario coincidía con el titular real de la cuenta.
Esto permitía pagos a cuentas erróneas o a cuentas de estafadores con nombres distintos, facilitando fraudes conocidos como Authorized Push Payment (APP).
Con el Reglamento (UE) 2024/886, la situación cambió: los proveedores de servicios de pago (PSP) deben ofrecer gratuitamente un servicio de Verification of Payee (VoP). Este sistema verifica, justo antes de ejecutar la transferencia inmediata, si el nombre introducido por el ordenante corresponde con el titular del IBAN.
La medida forma parte de la modernización del sistema de transferencias inmediatas en euros, que se ejecutan en segundos y están disponibles 24/7.
Cómo funciona la verificación del beneficiario en 2026
Desde finales de 2025 y durante 2026, el proceso funciona del siguiente modo:
el banco envía la solicitud de verificación (VoP) antes de autorizar el pago >> el sistema devuelve una respuesta antes de procesar la transferencia:
- coincidencia total: el nombre y el IBAN coinciden
- coincidencia parcial: existen diferencias menores (errores tipográficos, abreviaturas)
- no coincidencia: el nombre no corresponde al titular del IBAN.
El banco debe comunicar el resultado al ordenante antes de ejecutar la transferencia inmediata. El cliente puede decidir continuar, pero lo hace con información clara sobre el posible riesgo de fraude o error.
En la práctica, este mecanismo ya ha permitido detectar errores en la introducción del IBAN y posibles fraudes antes de que el dinero salga definitivamente de la cuenta.

Impacto práctico en 2026: adaptación de empresas y usuarios
Transcurridos varios meses desde su entrada en vigor, el sistema está plenamente operativo en la Unión Europea. La infraestructura necesaria para aplicar la Verification of Payee se ha desplegado de forma generalizada, tanto en España como en el resto de la zona euro.
En la banca online, los usuarios ya reciben avisos automáticos en tiempo real cuando el nombre del beneficiario no coincide o solo coincide parcialmente con el titular real del IBAN. Estas alertas obligan a tomar una decisión informada antes de ejecutar la transferencia, algho que antes no ocurría.
El impacto más visible se ha producido en el ámbito empresarial. Las compañías que realizan pagos frecuentes a proveedores, colaboradores o filiales han tenido que adaptar sus procesos internos de tesorería y contabilidad.
Durante los primeros meses de aplicación se produjeron incidencias por coincidencias parciales derivadas del uso de nombres comerciales, abreviaturas o denominaciones sociales incompletas que no coincidían exactamente con las registradas en la entidad bancaria del beneficiario. Esto obligó a muchas empresas a depurar bases de datos y establecer protocolos internos sobre cómo actuar ante cada tipo de alerta.
Especialmente en el caso de pymes o entidades que operan desde fuera del Espacio Económico Europeo pero realizan pagos en euros, la falta de adaptación inicial generó confusión y retrasos puntuales.
El sistema está funcionando y reduce fraudes, pero exige mayor diligencia por parte de los usuarios.
Consecuencias y riesgos legales: responsabilidad de bancos y clientes
(1) Responsabilidad de los bancos:
Los bancos están obligados a implementar y operar correctamente el servicio de verificación.
Si no lo hacen, o si lo hacen de forma deficiente facilitando un fraude, pueden responder:
- contractualmente, por incumplimiento del servicio
- extracontractualmente, por los daños causados al cliente.
La experiencia comparada, como el sistema británico Confirmation of Payee, demuestra que no basta con mostrar una advertencia formal. Tanto los tribunales como el Financial Ombudsman Service (FOS) han considerado que la advertencia debe ser clara, comprensible y adecuada al perfil del cliente.
Cada caso, sin embargo, exige un análisis individualizado.
(2) Responsabilidad del cliente:
Si el banco advierte de una no coincidencia y el cliente decide continuar, su responsabilidad puede aumentar, especialmente cuando el error deriva de datos incorrectos facilitados por él mismo.
La eventual compensación dependerá de si actuó con la diligencia debida y de si existió fraude por parte de terceros.
Recomendaciones prácticas en 2026
En el actual contexto normativo, resulta aconsejable:
- verificar siempre el IBAN y el nombre del beneficiario antes de confirmar el pago
- no ignorar alertas de no coincidencia o coincidencia parcial
- implantar protocolos internos de validación en empresas
- conservar capturas o justificantes de advertencias bancarias: esta documentación puede ser determinante en caso de conflicto.
Conclusión: más seguridad, pero también más responsabilidad
La verificación del beneficiario supone un avance relevante en la lucha contra el fraude desde octubre de 2025. En 2026, el sistema está consolidado y operativo en toda la Unión Europea.
Sin embargo, no elimina el riesgo por completo: exige diligencia tanto de las entidades financieras como de los clientes.
Puedes necesitar asesoramiento jurídico si:
— has sufrido un fraude pese a existir verificación del beneficiario
— el banco no aplicó la verificación correctamente
— la advertencia de no coincidencia no fue clara ni adecuada
— tienes dudas sobre la posibilidad de reclamar la devolución del dinero
— necesitas revisar cómo cumplir con esta normativa en tu empresa.
Estos supuestos requieren analizar hechos, comunicaciones bancarias y condiciones contractuales aplicables.
Un estudio jurídico especializado puede ayudarte a determinar responsabilidades y proteger eficazmente tus derechos frente a la entidad financiera.